Lluvia

•septiembre 29, 2007 • 1 comentario

Ahí estás, impávido a pesar de tu abandono, por algo naciste sin memoria, para poder soportar tu inevitable, y quizás, nefasto destino.

Desde este lado de la acera me doy cuenta que sólo soy un simple espectador, pienso si hay algo que pueda hacer por ti.  en lugar de actuar, sigo allí, en silencio, tratando así de percibir el tintineo de las gotas de lluvia que caen en tu áun lozana piel.

A lo lejos, oigo el motor de un carro que viene en nuestra dirección.  Inevitablemente regreso a la realidad, vuelvo la mirada hacia tí y ahora, Tomate, sólo eres un vegetal más que por descuido se convirtió en un desperdicio arrojado a las calles de esta ciudad.

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