La llamada (parte I)

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Aquel día Amanda había decidido salir temprano del trabajo, no lograba escribir ni una palabra.  Para despejar su mente un poco llamó a su mejor amiga y le pidió que se encontraran en el café donde solían ir todas las semanas.  Mientras esperaba su llegada, algunas ideas para un artículo vinieron a su cabeza, desprevenidamente busca en su bolso un lápiz para anotarlas.  En el interior del bolso su mano juguetona se topa con su teléfono celular, lo extrae, lo revisa, unas letras en la pantalla hacen estremecer su cuerpo, una sensación de extrañeza se apodera de ella, luego de haber pasado días enteros pensando en él, extrañándolo, anhelándolo.   

 Su primer impulso fue llamarlo inmediatamente, pero la oportuna tardanza de su amiga se lo impidió, ella conocía muy bien su historia y había limpiado sus lágrimas cuando él  decidió sin aviso previo terminar el juego que un par de mese atrás habían iniciado.  Disimuló ante ella y su actitud se debía sólo al estrés del trabajo.  Después de unos tragos Amanda decidió que lo mejor era marcharse a su apartamento. Al caer la noche la incertidumbre por saber de él pulsa lenta, pero contundentemente su corazón.  Como relámpagos que irrumpen la oscuridad, se muestran ante ella Dionisio y Afrodita convertidos en un solo ser, compuesto de dos almas que se agitan con desenfreno en una lucha donde la victoria al final es para ambos. El despertar del sol anuncia un nuevo día, la rutina no se apodera de su vida esta vez, es fin de semana, días en los que el ocio le da más tiempo de pensar en él.  Recordó lo que había vivido a su lado en tan pocos pero intensos meses, él producía en ella una incertidumbre que le hacía preguntarse qué sucedería al día siguiente y permanecer a su lado para averiguarlo.  Cuando él desapareció sin razón alguna ella quedó desolada, como si él se hubiese llevado consigo su pluma, sus palabras y su inspiración.  Suena el teléfono, una vez, dos veces…Hola Preciosa, se oye al otro lado de la línea, el pulso de ella se acelera haciendo que la sangre circule más rápido por sus venas llegando hasta esos pequeños vasos sanguíneos en sus mejillas, sonrojándola como un tomate. Cómo estás?, responde ella con un tono frío, conteniéndose; intenta mediar la conversación con todas las preguntas comunes, incómodas e incluso tontas que se formulan para romper el hielo: ¿Cómo está la oficina?, ¿Qué te ha parecido el invierno?.  Su interlocutor anuncia inesperadamente: Quiero verte.  Ambos callaron por unos segundos . . . estoy ocupada, no sé si pueda, mintió ella.  Regálame un par de horas.   

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~ por minatomates en enero 30, 2008.

Una respuesta to “La llamada (parte I)”

  1. me lograste enlasar pero esperaba mucho mas al final, o mas bien esperaba un final. El desarrollo esta muy bueno.

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